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Altramuz

En el mundo de la cocina muchos son los alimentos que son desconocidos pese a sus beneficios. Uno de ellos son los altramuces, conocidos también como entremozo, lupino blanco o chocho. Desde la antigüedad, en Babilonia y otras regiones del ancho mediterráneo era reconocido tanto por su provecho para alimentar animales como a humanos; de igual manera, su sabor nunca pasó desapercibido, y es que ya se hacían comentarios sobre su grado de amargor considerando las palabras de Florentino en su Tratado Agronómico de los Quintilios en el III d.C., en las que se explicaba la necesidad de sumergirlo en agua salada para que su sabor fuese aceptable. De este modo, al integrarlo con cebada y trigo, podía obtenerse un pan con una consistencia razonable.

Amarillo Lupine

Con esto, ya está más que claro que su uso se remonta a épocas lejanas y que nuestros antepasados comprendieron sus benéficas propiedades: aporta valiosísimas calorías que nutren nuestro organismo debido a su grasa insaturada; y además, es una rica fuente de proteínas y de vitamina B y E importantes para el desarrollo normal y fortalecimiento del sistema inmune. Asimismo, contiene minerales como el zinc, potasio, calcio, fósforo y magnesio. Así las cosas, el altramuz viene a ser una opción altamente viable en aquellas dietas bajas en grasas, ya que contribuye positivamente a que ésta no se acumule excesivamente en esas áreas problemáticas del cuerpo, de modo que si sufres de colesterol alto, puedes comer un poco sin que te pase factura luego.

Altramuz Seco

Asimismo, es notoria su cantidad de fibra y de zeaxantina, un pigmento que dota del tradicional amarillo por el que conocemos al altramuz, cuya propiedad radica en prevenir la degeneración de la vision. El altramuz además tiene un nivel de glucosa bastante bajo, por lo que es ideal para aquellas personas con diabetes que deseen comer un tentempié saludable. Igualmente, aporta ácido fólico, por lo que las personas con anemia se ven beneficiadas así como aquellos que desean proteger su corazón. Sin embargo, debido a su alto contenido de sodio es contraindicado para quienes sufren de hipertensión, así como para aquellos que padecen de gota o alguna otra enfermedad relacionada con las articulaciones.

Por otro lado, retomando el tema del sabor, éste es ligeramente amargo pero de esencia especialmente neutra, como cualquier otra legumbre. Se pueden preparar hirviéndolos como las habas, por ejemplo, o en conserva con sal; y comerlos como un aperitivo durante una noche con amigos, ya que su sabor salado recuerda mucho al de una almendra, sólo que es más crujiente.

¿El Altramuz Engorda?

Su inclusión en la dieta no debe despertar mucho recelo. De hecho, con las siguientes indicaciones notarás lo sencillo que puede resultar: en primer lugar, se aconseja sumergirlos en agua fría por unas diez o doce horas –una buena opción es hacer esto en la noche, de modo que al despertarnos ya esté cumplido este paso- y luego deben cocerse a fuego lento. Posteriormente, se les añade nuevamente agua fría y sal por una semana, cambiándoles el agua salada dos veces cada día para que su sabor mejore notablemente. De modo que, como puedes ver, es un proceso poco laborioso pero si muy lento; aun así, vale la pena considerando sus beneficios ¿no lo crees? Si todavía no estás ganado a la idea de hacer estos pasos por tu cuenta, otra opción es adquirir los altramuces en conserva e incluirlos en una rica ensalada sin mayores complicaciones.

Los Altramuces engordan

En tal caso necesitarás un tomate, una zanahoria, jugo de medio limón, una pizca de sal, hojas de lechuga rizada y, claro que sí, diez gramos de nuestro ingrediente estrella: el altramuz, en conserva para esta ocasión. Necesitas lavar bien las hortalizas, picarlas al gusto y verterlas con cuidado en un cuenco, aliñar con aceite de oliva, sal y el jugo de medio limón; y luego agregar el altramuz previamente lavado para retirar el exceso de sal. Y así de fácil tendremos una ensalada que puede servir de acompañamiento o como plato entrante.

Altramuz Planta

Finalmente, esta planta no solo ofrece increíbles bondades en la cocina y en nuestro cuerpo, sino que también puede ser un buen integrante en nuestro jardín: gracias al color de sus pétalos que van desde el blanco pasando por el azul intenso y el rosa, se vuelve un elemento ornamental resistente y bello, que en líneas generales amerita pocos cuidados, siempre y cuando se mantenga bien regado.

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